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Disfrazar a las vacas de cebras funciona de maravilla contra los insectos

Durante mucho tiempo muchos pensábamos que las rayas de las cebras eran una defensa natural contra sus más directos depredadores. El patrón de colores blancos y negros parecía servir como camuflaje, o al menos despiste, para los grandes carnívoros con los que compartían territorio. Sin embargo, en 2012, unos investigadores de la Universidad sueca de Lund ofrecieron una respuesta alternativa que también parecía ser válida: las rayas de las cebras eran una estupenda protección contra los mosquitos, tábanos y demás molestos insectos de la sabana africana.

Aquel estudio, liderado por la bióloga Susanne Åkesson, utilizó caballos a los que pintaron de manera similar a las cebras para constatar que las rayas constituyen un estupendo repelente contra los insectos. De hecho, los biólogos suecos también encontraron que cuanto más estrechas eran estas rayas mejor funcionaban, un descubrimiento que explicaba además la razón de que las rayas más estrechas se encuentren en zonas importantes de proteger donde la piel es menos gruesa, como la cabeza y las patas.

Esta semana, siguiendo la estela de las investigaciones de Åkesson, un equipo de biólogos japoneses ha publicado un nuevo e interesante artículo en PLoS ONE, en el que confirma los hallazgos anteriores utilizando, en esta ocasión, vacas pintadas.

En el experimento se utilizaron seis vacas negras japonesas a las que pintaron, a mano alzada, rayas blancas de 4 cm a 5 cm, utilizando “lacas blancas comerciales a base de agua”, inocuas para el animal y que se borran de manera natural al poco tiempo. Las vacas se dividieron en tres grupos: Dos de las vacas se pintaron con rayas blancas, imitando el patrón de las cebras, dos con rayas negras y las dos restantes se quedaron sin pintar como grupo de control.

Ahora tan solo hacía falta tener paciencia y contar insectos. Los resultados fueron muy notables: Solo se observaron 55 moscas en las vacas cebra, en comparación con 111 en las vacas pintadas de negro y 128 en las vacas de control. Lo que significa que las dos vacas disfrazadas de cebra consiguieron reducir en un 50% la presencia y las consecuentes picaduras de insectos.

Los investigadores japoneses también estudiaron los típicos comportamientos repelentes de moscas (como mover la cola o sacudir la cabeza) y descubrieron que las vacas con rayas blancas también debían realizar menos movimientos repelentes, en comparación con las demás vacas.

Los resultados obtenidos en este estudio tienen una doble conclusión. La primera de ellas podría además tener importantes consecuencias económicas ya que se estima que el impacto de los insectos supera los 2.000 millones anuales solo en Estados Unidos. Utilizar este tipo de camuflaje podría ser muy beneficioso para los productores ganaderos y evitar toneladas de insecticidas. La segunda conclusión es que podemos confirmar, con total seguridad a la vista de los estudios, que las rayas de las cebras son más útiles frente a los mosquitos que frente a los leones.

Referencias científicas y más información: