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Chismes

Era niño bueno hasta que le lavaron la mente: Habla la madre de Bin Laden

Alia Ghanem, madre del terrorista Osama Bin Laden, quien supo liderar la agrupación extremista Al Qaeda —responsable del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001—, brindó una entrevista a The Guardian donde repasó la vida de su hijo y los cambios que convirtieron a ese joven estudiante universitario saudí en un referente fundamentalista armado, que terminó siendo asesinado en Pakistán por fuerzas de EE.UU. en 2011.

“Era un niño muy bueno y me amaba mucho”, comentó aquella madre árabe desde una mansión en Yeda, una ciudad de Arabia Saudita. Según repasa el medio británico, la familia de Bin Laden sigue siendo rica y posee gran influencia en aquella nación sunita, la vertiente más masiva de la religión musulmana.

Los inicios de Osama

El recordado extremista, por ser el criminal más buscado por EE.UU. durante muchos años, no siempre fue un delincuente y referente político en varios sectores del mundo árabe, ocupando las portadas de importantes periódicos. En efecto, la familia comentó que cuando tenía 20 años estudiaba economía en la Universidad Rey Abdulaziz, también ubicada en Yeda. Además, lo describieron como una persona tímida, pero con buenas cualidades académicas.

“La gente en la universidad lo cambió”, opinó Ghanem. De hecho, en ese trayecto de estudios “se convirtió en un hombre diferente”. Al respecto, consideró: “Fue un niño muy bueno hasta que conoció a algunas personas que prácticamente le lavaron el cerebro. Puedes llamarlo un culto”.

Así las cosas, el joven Osama comenzó a aferrarse aún más a sus nuevas convicciones: “Recibieron dinero por su causa”, sostuvo la mamá. Asimismo, contó: “Siempre le decía que se mantuviera alejado de ellos, y nunca me admitiría lo que estaba haciendo, porque me amaba mucho”. Según el reportaje, el estudiante conoció a Abdullah Azzam en la universidad, un miembro del movimiento internacional Hermandad Musulmana que se convirtió en el consejero espiritual de Bin Laden, aunque más tarde sería exiliado del país.

La Guerra Fría forjó su liderazgo

A comienzos de 1980, el hijo de Ghanem se marchó a Afganistán para luchar contra la ocupación soviética en aquel territorio, cuando el comunismo rojo y el capitalismo norteamericano se dirimían el mapa mundial sin enfrentarse de forma directa. “Todos los que lo conocieron en los primeros días lo respetaban”, enalteció la madre. Al respecto, sumó: “Al comienzo, estábamos muy orgullosos de él. Incluso el Gobierno saudí lo trataba de una manera muy noble y respetuosa. Pero luego, vino el Osama muyahidín”.

Sobre la cuestión geopolítica, según sostiene el especialista Khatchik Derghougassian en su libro ‘Todo lo que necesitas saber sobre el conflicto en Medio Oriente’, EE.UU. bajo la Administración de Ronald Reagan jugó un rol protagónico empoderando a los muyahidines de Bin Laden para derrotar a los soviéticos en Afganistán, bajo el marco de la Guerra Fría. Los años pasaron y parte de estos grupos conformaron lo que hoy se autodenomina como Estado Islámico, establecido en Irak y Siria, pero generando devastadores ataques en muchas otras naciones.

“Nunca me pasó por la mente que podría convertirse en yihadista. Estábamos muy molestos. No quería que nada de esto sucediera. ¿Por qué lo tiraría todo así?”, se lamentó la entrevistada. Otro de los hijos de Ghanem y hermano de Osama, Ahmad, intentó poner su cuota de objetividad a la conversación mientras su madre estaba en la cocina: “Ella lo amaba tanto que se niega a culparlo”, reflexionó, en cuanto a la percepción de aquella mujer sobre las responsabilidades de Bin Laden en el atentado contra las Torres Gemelas. La culpa, según ella, fue de las malas influencias.

“Hay dos Osamas Bin Laden”

Por su parte, el príncipe Turki al-Faisal, quien fue el jefe de la Inteligencia saudí entre 1977 y 2001 —año del ataque a las Torres Gemelas—, opinó que “hay dos Osamas Bin Laden”. Sobre esta idea, amplió: “Uno antes del final de la ocupación soviética en Afganistán, y otro después de eso”. Así las cosas, cuando Osama se mudó de ese país hacia Sudán, fue Turki el encargado de conversar con el terrorista, en nombre del reino árabe. Desde el punto de vista del diario inglés ya mencionado, vale destacar que Arabia Saudita también apoyó a los muyahidines en su enfrentamiento directo con los soviéticos años atrás. Los lazos entre Osama y el reino se mantenían a pesar de la tensión. 

Así las cosas, en 1990 ya un radicalizado Bin Laden regresaba a sus pagos: “Desarrolló una actitud más política”, calificó Turki. A su vez, desarrolló: “Quería expulsar a los comunistas y marxistas del sur de Yemen. Lo recibí y le dije que era mejor que él no se involucrara. Las mezquitas de Yeda ya estaban usando el ejemplo afgano”.

Así se enteró la familia del atentado que cambió al mundo

“Fue una sensación muy extraña. Sabíamos desde el principio que era Osama, dentro de las primeras 48 horas”, recordó su hermano acerca de sus sensaciones cuando se enteró de lo ocurrido el 11 de septiembre. “Desde el más pequeño hasta el mayor, todos nos sentimos avergonzados de él”, reveló aquel familiar directo. Bajo ese contexto, el entorno sanguíneo de Bin Laden pagó las consecuencias: “En Arabia Saudita hubo una prohibición de viajar. Intentaron todo lo que pudieron para mantener el control de la familia”, repasó. Ahora, según The Guardian, ya pueden moverse con libertad dentro y fuera del país.

Sin embargo, hay más preocupaciones para esta familia atravesada por el terror, y es el hijo menor de uno de los terroristas más famosos de la historia: Hamza, de 29 años. Al respecto, el joven prometió vengar la muerte de su padre y ya ocupa roles de importancia jerárquica en Al Qaeda. “No queremos volver a pasar por eso. Si Hamza estuviera frente a nosotros ahora, le diríamos: ‘Dios te guiará'”, se lamentó la familia. Y finalizó: “Piensa dos veces acerca de lo que estás haciendo. No retomes los pasos de su padre“.