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La mujer a la que echaron del gimnasio por tener los senos demasiado grandes

Las redes sociales son una poderosa herramienta de comunicación. No sólo sirven para ponernos en contacto con nuestros amigos y seres queridos, sino que también pueden convertirse en un eficaz vehículo de denuncia. Así lo demuestra el caso de Rose Nickels, una mujer canadiense que decidió usar su cuenta de Facebook para hacer público el trato discriminatorio que recibió en el gimnasio al que acudía para ejercitarse. La joven afirma que fue expulsada del local por tener los senos demasiado grandes.

Los insólitos hechos tuvieron lugar la semana pasada. Según el testimonio publicado en el perfil personal de Rose, uno de los monitores del gimnasio se acercó a ella para informarle de que su atuendo era «inapropiado y ofensivo para los empleados y el resto de clientes», además de ir en contra de las normas de vestimenta. Pero su ropa no era extravagante, ni indecorosa, ni siquiera excesivamente distinta a la usada por otras mujeres en el mismo sitio, tal como demuestran las imágenes que adjuntó a su publicación en Facebook:

«Pregunté a todas las mujeres que pude encontrar si mi atuendo les resultaba ofensivo y todas respondieron que no», relata Rose, «así que me pareció claro que las únicas ofendidas debían ser las dos supervisoras presentes en la sala». Cuando se dirigió a ellas para explicarles que su ropa no era diferente a la de las demás, le contestaron que «no importaba, que debido al tamaño de mis senos no podía llevar un top».

La mujer denuncia que se sintió «humillada y discriminada» por su figura.«¿Por qué yo no puedo vestir un top y otras mujeres sí? ¿Diferentes cuerpos significan diferentes reglas?», lamenta Rose Nickels. De nada le sirvió insistir en sus protestas ante los responsables del local. «Me dijeron que es un club privado y que son libres de establecer sus propias reglas», señala. Algo que no encaja con lo exhibido en la web del gimnasio, donde pudo comprobar que había fotos de mujeres vistiendo ropa similar a la suya.

Abatida y triste tras ser invitada a abandonar las instalaciones, la joven decidió contar lo ocurrido en Facebook, pidiendo a todos sus contactos que difundiesen la publicación. El caso ha terminado por hacerse viral: el post ya ha sido compartido cerca de 5.000 veces e incluso ha aparecido en algunos medios de comunicación canadienses. «La discriminación no está bien», concluye Rose, que no quiere que ninguna otra mujer tenga que soportar lo que ella ha sufrido.