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Mujer dice fue “agredida sexualmente”… por un juguete de plástico

Tres generaciones de una familia de Texas se encontraban celebrando en un restaurante hibachi japonés en Murfreesboro, Tennessee, cuando al final de la velada ocurrió algo singular.

Todos se encontraban admirando un show culinario montado por el cocinero del local, cuando este, a modo de broma, sacó un pequeño muñeco de un hombrecito de plástico y lo mostró al público.

Lo ocurrente aquí es que al bajarle los pantalones al hombrecito, de este escapa un chorro de agua que moja a quien se encuentre en frente.

Esto fue lo que le ocurrió a Isabelle Lassiter, la abuela de la familia, quien no recibió la supuesta micción jocosa como los empleados esperaban.

Horrorizada por lo que le acababa de ocurrir, la familia Lassiter llamó a la policía. A todas luces, la buena señora consideraba que había sido “agredida sexualmente” por el hombrecito de apenas tres o cuatro pulgadas de altura, porque “tenía un pene”.

Sin embargo, el oficial que se ocupó del incidente revisó el juguete y escribió en su reporte que este solo tenía un orificio por donde salía el agua.

Realmente sorprendido, el manager del restaurante explicó que generalmente los clientes encuentran cómico y ocurrente que el hombrecito de plástico los “orine”. Pero la señora Lassiter no quiso saber nada del tema: “¡Todo ocurrió delante de nuestros hijos, de nuestros nietos!” –concluyó.

De acuerdo con la cadena WTVF, la pareja decidió finalmente no demandar al establecimiento, pero se marcharon con muy malas sensaciones, mientras que el responsable del restaurante presentó sus excusas a la familia afectada.

Horas después, hacían público un comunicado en el que abundan sobre el tema: “La gente no entiende el punto: se trata de un juguete con orientación sexual destinado a personas adultas, delante de menores de edad”, manifestaba la familia. “No estamos tratando de hacer dinero con esto. Si el juguete hubiera estado en un bar, sería una situación diferente, pero estaba en un restaurante familiar con menores de 13 a 14 años en la mesa. Si la gente piensa que es tan divertido, ¿por qué no compran ese juguete y orinan a un policía en la cara, a ver qué pasa?”, concluyó el documento.

Por su parte, el responsable del restaurante aseguró que se trataba de la primera vez que alguien se quejaba de aquel pequeño juguete de plástico. En lo adelante, aseguró, consultarían con los clientes antes de retomar la broma. Aunque entonces ya habrá perdido su efecto sorpresa.